El Joker. Clásico cómics

Figuras DC

El Joker. Clásico cómics

Este mundo está lleno de dualidades; el bien y el mal; la luz y la oscuridad; el blanco y el negro; los héroes y los villanos etc…

Pero en el mundo del cómic, de la animación y del cine existe una dualidad que podemos decir que sobresale por encima de todas las demás. Muchos autores la definen como una dependencia mutua. Nos referimos por supuesto a Batman y Joker.

Todavía existe el eterno debate entre el origen del enfrentamiento estos dos personajes, ¿Qué fue antes? ¿el huevo o la gallina? ¿Quién generó a quién ? ¿El Joker a Batman o Batman al Joker?

Son pocas las veces que se habla del origen del Joker (llamado El Guasón en Latinoamérica) y es porque es un personaje que se caracteriza por su locura, su risa repetida y siniestra, su obsesión por las bromas macabras y su ojeriza por el Caballero Oscuro. En mi opinión, un personaje tan trastornado y tan importante para el universo de Batman debería de carecer de origen, es decir, mejor dejar en el misterio su personalidad original para centrarse en sus enfrentamientos con el Murciélago y el resto de héroes DC.

Uno de los orígenes más extendidos es el que se cuenta en la obra La Broma Asesina del escritor Alan Moore. Ahí se nos dice que el Joker era un comediante sin éxito al que la vida le iba cada vez más cuesta abajo, unos delincuentes quisieron aprovecharse de él para cometer un delito en una fábrica de productos químicos pero fueron sorprendidos por la policía y por Batman. Tras unos tiroteos y unas carreras, nuestro amigo acaba sumergido en un tanque de productos químicos que le dieron ese aspecto de payaso siniestro y esa mentalidad psicótica.

Desde entonces su enfrentamiento con Batman ha llegado a ser tan obsesivo que se dice que el uno no podría vivir sin el otro. A lo largo de la historia de los cómics DC, el Joker ha intentado autenticas salvajadas con tal de vencer a Batman. De todas ellas ha salido airoso el Hombre Murciélago y lo único que ha salvado al payaso es el código de honor de Batman de no matar a nadie, incluído su más malvado enemigo.

Como no podía ser de otro modo, se han hecho muchas versiones en pequeña y gran pantalla del Joker, uno de los villanos más conocidos y retorcidos del mundo. Cómo olvidar el Joker de César Romero, el cubano que lo interpretó en la loca y colorida serie de los sesenta de Batman. Como curiosidad, Cesar Romero llevaba bigote y se negaba a afeitárselo para interpretar al Joker, así que decidieron pintárselo de blanco como el resto de la cara. También inolvidable el Joker de Jack Nicholson en la película Batman de 1989   Nicholson hizo una actuación ejemplar, metiéndose en la piel del Payaso del crimen, y nunca mejor dicho, ya que este Joker era más bien el capo de una banda de gansters de Gotham que el villano de un héroe. Pero la actuación que nunca pudimos olvidar fue la que encarnó al Joker en El Caballero Oscuro en 2008, película de Batman cuyo protagonista bien puede ser el Joker interpretado por el gran Heath Ledger quien recibió un Oscar póstumo por su gran interpretación. Luego en la película El Escuadrón Suicida de 2016 pudimos ver a un extraño, Joker interpretado por Jared Leto. Y finalmente en 2019 vimos en la película Joker una interpretación más «realista» del origen de este personaje pero alejado de lo que nos cuentan los cómics. La interpretación de Joaquín Phoenix no pudo ser mejor y así lo reconocieron los críticos de cine.

Pero si me preguntan por qué versión me inclino , tengo que decir que me voy por la original, la que se encuentra en los cómics en las décadas de historias de este personaje, cuya primera aparición fue en el número 1 de Batman de 1940 y desde entonces ha sido interpretado y dibujado por muchos artistas y casi todos han seguido una misma línea de personalidad y estética. Esta es la versión que he hecho del Joker en este maniquí. Un personaje que, por cierto, se presta mucho a la forma estilizada y delgada que tiene el maniquí original.

Contiene los elementos clásicos de su aspecto: Traje morado y chillón, chaleco amarillo llamativo haciendo contraste, flor lanzadora de ácido en la solapa, lazo en el cuello, pelo verde, frente despejada… Pero este maniquí tiene algo que hasta ahora sólo he hecho en el personaje de La Máscara: la cara.

Es que el principal rasgo identificativo del Joker no es su ropa, su pelo o el blanco de su piel. Es su eterna sonrisa malvada marcada por el rojo de sus labios, abundante dentadura y unos ojos de mirada penetrante e intimidatoria. No suelo hacer cara a mis personajes debido a que quiero representar a un personaje en concreto, no una actor de cine, quiero que de un simple vistazo se identifique al personaje sin necesidad de ver su cara. Pero en el Joker no podía pintarle la cara de blanco y ya está, tenía que hacerla completa por que el Joker es risa, es sarcasmo, el Joker es el Payaso de Gotham.

 

Manuel Pastorino